En esta ocasión no habrá foto que acompañe a este comentario .
Creo que la vanidad es uno de los defectos más denigrantes del ser humano. Los hay peores, claro, pero este, tiene la virtud de hacer una “fotografía” inmediata y real de la persona que hace gala de ello.
Esto viene a cuento porque, aún sabiendo que nuestros políticos no saben ni quieren saber que la vanidad les denigra, constantemente y en todo momento, nos insultan con su arrogancia y su dosis ofensiva de vanidad.
Estaba dando un paseo un día por mi ciudad, Castellón de la Plana, una ciudad de 172.624 habitantes, según el censo de 2007, cuando pasé por la Plaza Mayor y vi algo que me revolvió el estómago y me produjo un ataque de ira. No porque no supiera que esto ocurría sino porque lo comprobé con mis propios ojos y eso, resulta irritante de verdad.
Era realmente un Circo. Un Circo de Vanidades.
Se trataba de la inauguración en la Concatedral de una exposición que no recuerdo muy bien de qué se trataba. Algo sobre la Luz y demás. Como veréis, me importaba bien poco el asunto.
Lo que sí me importaba, era que estaba la plana mayor del ayuntamiento, incluido el vice alcalde -al que nadie le ha votado pero a pesar de eso, sí ocupa esa plaza-, Presidente de la Diputación imputado por varios delitos, Presidente de la Comunidad Autónoma, alguna Consellera, público invitado, eclesiásticos vestidos con sus ropajes, y… muchos coches oficiales. Los chóferes, uniformados con trajes de color oscuro y con corbatas de color verde claro.
Ahora viene lo bonito del caso y lo que me encorajinó hasta unos límites insospechados.
¿Sabéis que flota de coches había en la Plaza Mayor?
Habían, cuando llegué, cinco Audi A8. Sí, A8, la gama más alta la 4.2 y supongo que “tuneados” a gusto del consumidor. Todos esos coches para un Ayuntamiento y Diputación de ese pequeño volumen. Ayuntamiento con déficit que ha merecido la reprimenda del Estado y que para paliar ese déficit, el ayuntamiento ha incrementado la recaudación con unos porcentajes insultantes y fuera de lugar,
Además, una flota de la gama alta de la marca Volvo.
¿Sabéis que esos coches, los pagamos entre todos los ciudadanos?
¿Sabéis que este exceso de vanidad no les va a suponer ningun castigo legal?
¿Es que un ayuntamiento de ese volumen puede permitirse dilapidar el dinero de esa forma?
¿Es que ese ayuntamiento no puede tener una flota más acorde con sus ingresos y no como si Castellón fuera el Ayuntamiento más rico de Europa?
¿Es que los políticos han nacido con un gen especial que les impide ser coherentes y reconocer de una vez por todas que en la cima de la pirámide, estamos nosotros los votantes y que ellos son, exclusivamente, los administradores de unos bienes que no son suyos?
¿Es que el Estado no tiene recursos para impedir y, después de un proceso legal, inhabilitar a esos personajes y si es preciso, recuperar con sus bienes personales lo dilapidado y luego, encarcelarlos una temporada para rehabilitarlos y luego enviarlos de nuevo a la sociedad?
¿Es que la Fiscalía Anticorrupción no tiene suficientes medios para controlar eso?
Pues entonces, dotémosles de los medios necesarios y hagamos limpieza en nuestra casa, más aún cuando esta crisis que nos amenaza con asfixiarnos, no ha supuesto ningún obstáculo para que esos políticos sigan haciendo de la vanidad su forma de vida.
¿Qué estará ocurriendo en el resto de España?
Multiplicar esto que os cuento por el número de ayuntamientos que posiblemente lo hacen; multiplicarlo también, por todos los ministerios y sus cargos, por el Parlamento y Senado y tendremos un cuadro realmente “expresionista”.
Me avergüenzan y me indignan porque se creen que España es su cortijo y sabiendo la que está “cayendo” y caerá; con el nivel de desempleo que hay y habrá, persisten en su actitud y en la ostentación y no excluyo a nadie con responsabilidades políticas en este Estado, porque no han dado ejemplo de austeridad, ni ahora ni nunca.
Por eso mismo y para todos ellos,







