Tribunal Constitucional

constitucionalHace ya algún tiempo que estamos asistiendo a un espectáculo algo extraño y que, a mi juicio, menoscaba la imagen que debe dar este Estado.

La situación irregular que viven algunos miembros de ese Tribunal por estar prorrogados en su mandato -ya que el sistema de renovación no ha actuado como debiera-, hace que los ciudadanos veamos con escepticismo, tanto a sus integrantes, como a los políticos y a la propia Institución.

Por eso, la pregunta que me surge de inmediato es si ese Tribunal, el máximo exponente de la separación de poderes y el que vela por la constitucionalidad, tanto de las normas como de los actos jurídicos, es realmente imparcial.

Las diferentes sensibilidades políticas de sus miembros y las actuaciones que he visto a lo largo de este tiempo, me hacen dudar de forma lógica y razonable, de esa imparcialidad que no veo con la claridad que debiera.

Los asuntos “importantes y de calado” que tienen pendientes de resolución, deberían solucionarse con la mayor brevedad y con las debidas garantías, pero claro, esas garantías deberían establecerse primero por Norma Legal de rango suficiente, para que los miembros de ese Tribunal fueran elegidos por todos los partidos políticos del arco parlamentario y no como hasta ahora en el que las minorías están excluidas. Así estarían representados todos los españoles y no una parte de ellos porque es un asunto tan importante que creo que así debería ser. Además, pretender que los miembros de ese Tribunal no tengan “sensibilidad política” es absurdo puesto que, por encima de cualquier consideración, son personas.

Por otra parte, algunos juristas se plantean algunas cuestiones, que como mínimo, merecen una lectura más a fondo.

Se preguntan si una Ley, y hablo en concreto de los distintos Estatutos de Autonomía, analizada por la Comisión Constitucional, discutida, modificada y votada en el Parlamento y en el Senado, debe ser juzgada por ese Tribunal ya que todos los aspectos que podían ser contrarios a la Constitución, o en todo caso, rozar la Carta Magna, ya fueron en su momento rectificados.

Si además, esos Estatutos, ya fueron votados por los ciudadanos en sus respectivas autonomías, ¿Qué sentido tiene analizar la constitucionalidad de un acto legal refrendado por el Parlamento y el Senado?

Si a eso se le añade la imagen que he citado en el primer párrafo, pues el resultado final no me gusta nada porque lo único que aparentemente se defiende en ese Tribunal, al menos así lo parece, son las cuotas de poder entre los dos partidos mayoritarios y eso, nunca puede ser bueno para los ciudadanos aunque seguramente se me escapa algún matiz más.

¡Se me olvidaba! ¿Y nosotros, los ciudadanos, no nos merecemos el respeto debido de las Instituciones del Estado para que no nos hagan asistir a este espectáculo, en el que al parecer no somos parte, cuando en realidad somos su esencia? La del Estado, claro.

Por esto que está pasando y para sus responsables,

Aprieto con cinco vueltas el tornillo

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