La otra Iglesia

QGMás a menudo de lo que quisiera, saco a la palestra el tema de la Iglesia Católica. Posiblemente porque tengo una fijación especial hacia esa organización que pretende, siglo tras siglo, mantenerse como poder fáctico a costa de lo que sea.

La historia nos ha proporcionado suficientes datos como para afirmar que así ha sido ya que, entre Papas corruptos y degenerados, como la estirpe de los Borgia y otros; los Cardenales, Obispos y clero en general, han hecho de su presencia en la Iglesia y en la sociedad en general, un constante insulto a las buenas gentes que han creído de buena fe todas sus prédicas ya que han sido y son un pozo de miserias y “pecados” de toda índole.

No obstante, dentro de esa Iglesia que repudio, todavía hay personas que son lo que se podría llamar “gente de bien”. No lo digo porque sí ni porque vaya a creer en esa Iglesia Católica Apostólica y Romana -aunque esté bautizado-, sino porque si esa “gente de bien” fuera más numerosa, posiblemente el espectáculo al que estamos asistiendo diariamente no existiría y con seguridad, todos compartiríamos el mensaje de Jesús de Nazaret, porque es un mensaje de amor, fraternidad y esperanza y que no hace distinciones entre las personas ni sus creencias y por lo tanto, es asumible por cualquiera. Ese Mensaje que se ha prostituido hasta límites impensables, lamentablemente.

Dentro de ese grupo de “gente de bien”, está a mi juicio, Quintín García González sacerdote Dominico y periodista, que abandonó su parroquia por ser discrepante con la Iglesia y su obispo y se dedicó a escribir y al periodismo para poder subsistir económicamente.

Supe de él por un artículo que escribió en “El País” y de esa lectura, nació mi admiración hacia él. Como consecuencia, leí algunos más y no tengo el menor inconveniente en transcribir el último que escribió en ese periódico para que se pueda comprobar cuanto digo porque merece la pena y creo que os gustará.

Se titula:

“Kyries” por la civilización cristiana

Invocaron la civilización cristiana y occidental, y generales de misa y comunión, apoyados por obispos castrenses, capellanes, nuncios y jerarquías de toda graduación, junto a una burguesía mayoritariamente católica, dieron golpes de Estado e instalaron en países del Cono Sur unas crueles dictaduras, con secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones de miles y miles de ciudadanos, incluidas monjas y sacerdotes. Y algún obispo señalado en la defensa de los Derechos Humanos y la denuncia de la injusta dictadura.

Kyrie eleison; Criste eleison; Kyrie eleison.

Antes, mucho antes, habían invocado la civilización cristiana y española en la conquista de América los Reyes Católicos, Papas, obispos y misioneros, y la mayoría fueron ejecutores, cómplices, encubridores o beneficiarios de un gigantesco genocidio: millones de muertos a sangre y fuego en guerras de invasión disfrazadas de tareas de evangelización. Destruyeron o se apropiaron de culturas milenarias, religiones, riquezas naturales, seres humanos para la esclavitud… Impusieron leyes, organizaciones sociales y políticas, ritos religiosos (no es posible imponer una religión). Sólo en un segundo momento surgieron las voces críticas y compasivas de Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas o Montesinos. Y otros.

Kyrie eleison; Criste eleison; Kyrie eleison.

Sin irnos al otro lado del mar, aquí, en esta tierra permanentemente amenazada por la civilización cristiana y sus secuencias persecutorias, se invocó la unidad religiosa para crear la Inquisición y generalizar torturas, robos, autos de fe, muertes en la hoguera, censuras y quemas de libros, expulsiones, imposición de un miedo humillante y esterilizador, impedimento del libre ejercicio del pensamiento civil y religioso… Herencia inoculada en el talante permanente del alto clero español.

Kyrie eleison; Criste eleison; Kyrie eleison.

Invocaron la gran mayoría de obispos españoles -no todos, ni todos los curas, ni todos los católicos; hubo una minoría misericordiosa y lúcida- la civilización cristiana y la Santa Cruzada en contra de la II República, que había recortado sus intereses y privilegios ancestrales -económicos, doctrinales, legislativos, educativos-, y apoyados también en los ultrajes e injustas agresiones a bienes eclesiásticos, persecuciones a personas, climas violentos en la calle, decidieron en nombre de su fe cristiana (¿?) impulsar, acoger, legitimar y apoyar un golpe militar que desembocó en una cainita guerra civil con un millón de muertos de uno y otro bando. Y después del triunfo del golpe militar apoyaron la dictadura como reserva espiritual de Occidente en contra de Derechos Humanos elementales y la doctrina social de sucesivos Papas. Impusieron -y devaluaron a caricatura deformada- en la calle, en la escuela y en las instituciones la católica como religión oficial y prohibieron la libertad religiosa. Y tantas prohibiciones aberrantes.

Kyrie eleison; Criste eleison; Kyrie eleison.

Por todo lo expuesto, confieso que me aterra oír hablar de nuevo de civilización cristiana, y moral cristiana, y familia cristiana contra otras civilizaciones, o morales, o familias. Me aterran estas últimas exhibiciones de fuerza de cardenales, obispos, y movimientos neo y ultraconservadores “en defensa de la familia cristiana perseguida por homosexuales, divorciados y gobiernos laicistas”. Me dan miedo por esa voluntad intolerante de imponer a los otros criterios, valores e intereses. Lo han hecho a lo largo de la historia coaccionando religiosamente a reyes, a militares de aquí o de allá. O en esta hora y en estos países nuestros de democracia partidaria, tratando de hacer cautivo a un partido al que manejar y mimar con sus bendiciones -siempre tan electorales y productivas- para ser luego mimados y defendidos por él en sus privilegios terrenales, ¡tantos! (Piénsese en las Democracias Cristianas clericalmente domesticadas de la Europa del XX o en sus restos y reliquias en España. Escúchese -no, mejor no- el proyecto político que hay detrás de la Cadena COPE actual, en contra de su propio ideario fundacional).

Confieso en voz alta, como seguidor de Jesús de Nazaret, que yo no quiero imponer a nadie ni mi fe religiosa ni mis costumbres y valores. Aunque los viva y los diga públicamente en esta sociedad democrática y laica, espacio donde debieran convivir sin privilegios las distintas concepciones éticas, religiosas. Respeto con honda sinceridad -porque creo en el prójimo e intento amar al prójimo- a cualquier persona y sus ideas y formas tan diversas de vivir la familia: a quienes iluminan su vida familiar desde otras sabidurías religiosas no cristianas; a los que la iluminan desde los gestos y actitudes y palabras del Jesús de Nazaret reflejados en los Evangelios (mucho más ricos y plurales y relativizadores -y escasos- de lo que las doctrinas ultraconservadoras patrocinan). Respeto a las personas que informan e iluminan su vida familiar con otras tradiciones o sabidurías antropológicas, éticas, etc. Personas en modelos familiares diferentes que me cruzo a diario, que viven a mi lado, que trabajan y se divierten junto a mí, que son mis familiares, mis amigos, mis conciudadanos. En una cultura que es cada día más plural y respetuosa. Con sus incoherencias y contravalores también en este ámbito familiar, evidentemente.

Confieso que no me siento atacado ni perseguido en mis convicciones familiares ni cristianas por aquellas personas homosexuales que se casan, o no, siguiendo los dictados de su orientación sexual; por las parejas que no se casan y viven su amor más a la intemperie; por quienes se casan por lo civil o lo religioso en sus diversas manifestaciones; por quienes huyen de infiernos matrimoniales con el recurso honesto del divorcio y emprenden o no nuevas andaduras amorosas, con o sin sensibilidad cristiana. Además de celebrar bodas religiosas, ayudar y alegrarme con quienes luchan por el ideal humano y cristiano de la perennidad gozosa en sus matrimonios. Confieso que no me siento perseguido ni atacado por los partidos del amplio espectro político que votaron en ésta u otras legislaturas las leyes que reconocen la pluralidad de formas familiares. Ni por los gobiernos que las lleven a cabo, sean del color que sean.

Lo mismo piensan y practican otros muchísimos católicos en este país que viven sus convicciones cristianas -referidas también a las Bienaventuranzas evangélicas, aunque no sean éstas objeto de ninguna manifestación u obsesión jerárquica electoral-. Y no se sienten representados en esa retórica ultramontana de cardenales y movimientos neoconservadores de la última y repetida concentración de Madrid. Católicos que siguen esperando desesperanzados a que ciertas jerarquías eclesiásticas abandonen su pesimismo antropológico y su intento de tutelar y marcar sendas nacionalcatólicas a la democracia española invocando la civilización cristiana, para poder pasar de los tristes y dramáticos Kyries al Gloria in excelsis Deo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.

Corolario: Ojalá que la actual situación de crispación entre gobierno y cúpula eclesiástica desembocara por urgente divorcio exprés en la ruptura de los Acuerdos internacionales entre la Santa Sede (o Estado Vaticano) y el Estado Español. Por incompatibilidad de materiales. Y por conversión de la Iglesia a aquella enseñanza de Jesús: “No toméis oro, ni plata…, ni alforja para el camino, ni dos túnicas…”.

Kyrie eleison, Criste eleison, Kyrie eleison significa, para aquellos que no lo sepan:

Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor, ten piedad.

Por y para Quintín García González,

Aflojo con veinte vueltas el tornillo

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8 pensamientos en “La otra Iglesia

  1. Hola Eloi:

    Exactamente. Eso es ser consecuente, solidario y caritativo y no como estos personajes vestidos con ropajes ridículos que sólo transmiten odio y rencor.

    Saludos.

  2. Estoy de acuerdo con el periodista. La religión también puede ser utilizada como arma arrojadiza, escudo, etc. Y es un instrumento, como tantos otros, de alienación. Me molesta enormemente este tipo de cosas. Porque no se sigue de verdad la doctrina que predicó Cristo, y son ellos, los altos cargos y unos cuantos otros, quienes se inventan su propio modus vivendi dentro de la Iglesia. Cuando Rouco Varela y otros dejen de vestir de firma, y se despojen de sus trajes de gala, y arrimen el hombro, como hacen los misioneros y los voluntarios, que me hablen entonces, que quizá les escuche.
    Cuando traten a todos los hombres como seres humanos (sin mentar la palabra que defina la orientación sexual, que entra dentro del derecho a la intimidad personal), cuando no entren dentro de las opciones personales de planificación familiar de las mujeres, que me hablen entonces. En fin.

  3. Saludos Taoteh:

    Todo lo que dices es cierto y estamos de acuerdo en el 100%.

    Ojalá siguieran los predicados de Jesús de Nazaret. Ojalá, pero lamentablemente, no ha sido así desde hace muchos siglos. Demasiados y eso ha acabado por deformar tanto ese mensaje que resulta irreconocible y han conseguido prostituirlo.

    Un saludo.

    😀

  4. Dan ganas de apostatar, asi… sin mas… ¡conmigo que no cuenten!… mi familia no esta amenazada mas que por aquellos que pretenden imponer su hipocresia disfradada de moralidad.

  5. Saludos 13:

    Exactamente. Ninguna familia está amenazada salvo por aquellos que pretenden imponer su modelo de moral contaminada y venenosa.

  6. Yo, Fernando, Siervo de los Siervos de Dios y pastor extremeño, que no alemán, de la Iglesia Universal,
    ORDENO: Que todos los fieles de Mac Club hagan inmediatamente públicas las direcciones de sus blogs particulares.
    ¡Que si no, no nos enteramos, coño, y nos perdemos muchas cosas buenas!

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