Principios morales (Laicos)

Cuando oímos decir a alguien eso de “Principios morales”, lo asociamos inmediatamente con algo relativo a la religión.

Si escrutamos algo más, nos encontramos con que todas las religiones monoteístas que existen, tienen su abanico de principios morales, pero ¿qué ocurre cuando alguien es ateo y lo dice públicamente?

¿Le sirven esos principios morales? Puede que sí y puede que no, pero lo que sí es cierto es que existen personas que son capaces de decir cosas bien diferentes sobre esos “principios morales” y que sin embargo, pueden ser aceptadas por toda la humanidad.

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Es el caso del biólogo Richard Dawkin, que en su libro “El espejismo de Dios” presenta los siguientes principios:

  • No hagas a otros lo que no quieras que te hagan.
  • No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho si media el arrepentimiento.
  • Prueba todas las cosas: revisa tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar incluso las creencias más arraigadas.
  • Respeta el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.
  • Fórmate opiniones independientes basadas en tu razón y en tu experiencia: no permitas ser manejado.
  • Cuestiónalo todo.
  • Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten de la suya.
  • No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos y cómo estar en desacuerdo contigo.

La lectura de su libro posiblemente nos hará ver las cosas con otra perspectiva y podremos ser capaces de entender que los principios que el presenta, pueden ser asumidos por todos nosotros sin que nadie ser rasgue las vestiduras.

El circo de las vanidades

En esta ocasión no habrá foto que acompañe a este comentario .

Creo que la vanidad es uno de los defectos más denigrantes del ser humano. Los hay peores, claro, pero este, tiene la virtud de hacer una “fotografía” inmediata y real de la persona que hace gala de ello.

Esto viene a cuento porque, aún sabiendo que nuestros políticos no saben ni quieren saber que la vanidad les denigra, constantemente y en todo momento, nos insultan con su arrogancia y su dosis ofensiva de vanidad.

Estaba dando un paseo un día por mi ciudad, Castellón de la Plana, una ciudad de 172.624 habitantes, según el censo de 2007, cuando pasé por la Plaza Mayor y vi algo que me revolvió el estómago y me produjo un  ataque de ira. No porque no supiera que esto ocurría sino porque lo comprobé con mis propios ojos y eso, resulta irritante de verdad.

Era realmente un Circo. Un Circo de Vanidades.

Se trataba de la inauguración en la Concatedral de una exposición que no recuerdo muy bien de qué se trataba. Algo sobre la Luz y demás. Como veréis, me importaba bien poco el asunto.

Lo que sí me importaba, era que estaba la plana mayor del ayuntamiento, incluido el vice alcalde –al que nadie le ha votado pero a pesar de eso, sí ocupa esa plaza-, Presidente de la Diputación imputado por varios delitos, Presidente de la Comunidad Autónoma,  alguna Consellera, público invitado, eclesiásticos vestidos con sus ropajes, y… muchos coches oficiales. Los chóferes, uniformados con trajes de color oscuro y con corbatas de color verde claro.

Ahora viene lo bonito del caso y lo que me encorajinó hasta unos límites insospechados.

¿Sabéis que flota de coches había en la Plaza Mayor?

Habían, cuando llegué, cinco Audi A8. Sí, A8, la gama más alta la 4.2 y supongo que “tuneados” a gusto del consumidor. Todos esos coches para un Ayuntamiento y Diputación de ese pequeño volumen. Ayuntamiento con déficit que ha merecido la reprimenda del Estado y que para paliar ese déficit, el ayuntamiento ha incrementado la recaudación con unos porcentajes insultantes y fuera de lugar,

Además, una flota de la gama alta de la marca Volvo.

¿Sabéis que esos coches, los pagamos entre todos los ciudadanos?

¿Sabéis que este exceso de vanidad no les va a suponer ningun castigo legal?

¿Es que un ayuntamiento de ese volumen puede permitirse dilapidar el dinero de esa forma?

¿Es que ese ayuntamiento no puede tener una flota más acorde con sus ingresos y no como si Castellón fuera el Ayuntamiento más rico de Europa?

¿Es que los políticos han nacido con un gen especial que les impide ser coherentes y reconocer de una vez por todas que en la cima de la pirámide, estamos nosotros los votantes y que ellos son, exclusivamente, los administradores de unos bienes que no son suyos?

¿Es que el Estado no tiene recursos para impedir y, después de un proceso legal, inhabilitar a esos personajes y si es preciso, recuperar con sus bienes personales lo dilapidado y luego, encarcelarlos una temporada para rehabilitarlos y luego enviarlos de nuevo a la sociedad?

¿Es que la Fiscalía Anticorrupción no tiene suficientes medios para controlar eso?

Pues entonces, dotémosles de los medios necesarios y hagamos limpieza en nuestra casa, más aún cuando esta crisis que nos amenaza con asfixiarnos, no ha supuesto ningún obstáculo para que esos políticos sigan haciendo de la vanidad su forma de vida.

¿Qué estará ocurriendo en el resto de España?

Multiplicar esto que os cuento por el número de ayuntamientos que posiblemente lo hacen; multiplicarlo también, por todos los ministerios y sus cargos, por el Parlamento y Senado y tendremos un cuadro realmente “expresionista”.

Me avergüenzan y me indignan porque se creen que España es su cortijo y sabiendo la que está “cayendo” y caerá; con el nivel de desempleo que hay y habrá, persisten en su actitud y en la ostentación y no excluyo a nadie con responsabilidades políticas en este Estado, porque no han dado ejemplo de austeridad, ni ahora ni nunca.

Las sotanas y el ejército

(¡Qué imagen más descriptiva… sobran las palabras)

Parece un anacronismo y creo que en estos tiempos, con una Constitución y un Gobierno, presuntamente laico, efectivamente, lo es.

Algo fuera de lugar y desplazado en el tiempo,  cuando los Papas, Reyes y frailes bendecían a todo aquél que, empuñando un arma, mataba en el nombre de Dios y por orden de los hombres…

Pues aquí los tenemos todavía y en función del archiconocido y famoso Concordato. Los llamados Curas Castrenses. Los curas que están en el Ejército. Un Ejército de un Estado Laico. Ni más ni menos.

Así, en la actualidad hay 69 sacerdotes que pertenecen al Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas (SARFAS).

34 están en el Ejército de Tierra, 13 en la Armada y ocho en el Aire. Otros 14 se reparten en unidades del Ministerio de Defensa.

De los antiguos cuerpos eclesiásticos del Ejército, declarados a extinguir, quedan 17 sacerdotes en activo y otros 10 en reserva.  Además hay un teniente coronel capellán del Ejército de Tierra y cuatro miembros del SARFAS destinados en las bases de Afganistán (2), Kosovo, Líbano y Bosnia- Herzegovina.

Por cierto… ¿Sabes que además de ser curas castrenses, ostentan grados militares hasta el generalato?

¡Manda huevos! Como diría un cartagenero de pro al cual no le tengo el menor respeto y aprecio.

Todo esto entra en colisión con nuestra Constitución y creo que se debería poner punto final a este contrasentido porque el tema religioso no se puede imponer a nadie porque pertenece al ámbito de lo más íntimo y personal y el Gobierno debería recapacitar sobre este asunto y asumir, de una vez por todas, el laicismo del Estado.

Resulta incomprensible que a los no católicos se les niegue el mismo trato que a los que sí lo son y resulta incompresible que se siga insistiendo en que España es un Estado laico.

Resulta incomprensible que la Iglesia Católica siga con sus tentáculos extendidos a la captura del poder, a costa de lo que sea y vulnerando sistemáticamente las enseñanzas de Jesús de Nazaret e inmiscuyéndose, de forma insistente y odiosa en los Gobiernos -que se dejen, claro, como el nuestro-.

Por eso mismo, para la Iglesia Católica, los curas castrenses y este Gobierno que permite todo este dislate todo mi desprecio.