Pesimismo

Apocalipsis

Apocalipsis

Esta mañana no es especialmente grata para mi.

He estado echando un vistazo a todas las noticias del mundo –como hago cada día a pesar de los consejos de mis amigos y amigas para que no haga eso- y me he sentido muy mal.

Ahora le toca a Siria y no juzgo ni pretendo juzgar ni justificar las tropelías ni asesinatos de esa pobre gente realizadas por sus pobladores.

La política y los políticos y dirigentes del mundo entero, son una lacra para la humanidad y aunque sé y sabemos que la mayoría somos gente de bien, esos pocos nos están amargando la vida y por eso, no tenemos excusa para seguir impávidos ante sus actos desvergonzados, inmorales y disfrazados siempre con palabras y grandilocuentes y mentiras. Con hechos que disfrazan la realidad para ajustarla a sus espurios intereses.

Si lo hacemos -seguir impávidos- nos merecemos que nos hagan lo que sea y más. No obstante, si damos un repaso a la historia, veremos que esos milenios han estado siempre regidos por los mismos principios que los de ahora. La inmoralidad como base y argumento para todo.

Han cambiado los escenarios; los sistemas pero, básicamente, siempre es lo mismo. Inmoralidad, inmoralidad y más inmoralidad.

Como especie, el homo sapiens ha evolucionado de una forma asombrosa pero ha utilizado una gran parte de su escaso cerebro -aunque algunos digan que tenemos mucho- en hacer daño a sus semejantes y de esa espiral vergonzosa de involución, que no de evolución diría yo, no sabe o no quiere salir.

Por eso, aunque me juzguéis excesivo, manifiesto que como especie, el homo sapiens debe desaparecer de la faz de este planeta que hemos llamado Tierra, porque todo lo que toca lo destruye y encima, a los de su propia especie, también.

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