Sin ánimo de ofender

Forges-Ciclista

Forges-Ciclista

Como digo y sin ánimo de ofender a los ciclistas, y en concreto, a los “urbanos”, el dibujo que hoy a publicado el genial Forges en “El País”, describe a la perfección  lo que ocurre en muchas de nuestras ciudades y en concreto en la que vivo yo.

Es decir, no hablo para nada de los que circulan correctamente por nuestras carreteras y que son objeto de las más despiadadas formas de acoso por parte de los que conducimos vehículos a motor y que les cuesta la vida en muchas ocasiones.

Al parecer, la gran mayoría de los ciclistas urbanos creen lo siguiente:

a) Es una ignominia poner un pie en el suelo cuando hay que pararse por obligación.

b) El sentido de circulación de las calles no es materia de discusión. Van por donde quieren, que para eso van en bicicleta.

c) ¿Semáforos? ¿Qué es eso?

d) Las aceras son nuestras, pase lo que pase.

e) Los pasos de cebra son para nosotros. ¡Qué se habrán creído los coches! ¡Somos peatones!

Con estas premisas, resultará difícil, por no decir imposible, que la convivencia sea pacífica y que no ocurra alguna que otra desgracia.

Lo que no acabo de comprender es algo bien sencillo. Esos ciclistas urbanos que no respetan ninguna norma de circulación, estoy seguro que casi todos ellos tiene carnet de conducir y que por lo tanto, deberían saber que están sujetos a la normativa de ese Reglamento de Circulación. Además, el sentido común que al parecer no conocen, les podría informar que en caso de choque u otra incidencia, el ciclista tiene todas las de perder en cuanto a integridad física se refiere. ¿O no es así?

Veo a diario innumerables infracciones por parte de esos ciclistas urbanos y os aseguro que cuando veo a alguno que se para en un paso cebra y desciende de su bicicleta para cruzarlo a pie o cuando se para cuando un semáforo está rojo o cuando van por la calzada o en la vía que tiene  dedicada para ellos en lugar de ir por la acera haciendo peligrar la integridad de los peatones que vamos por ella, les aplaudo. De verdad.

No cuesta nada ser civilizados. Nos ahorraríamos muchos disgustos.

Convivamos en paz