Pensando

Hoy, no sé por qué, estoy especialmente sensible y “filósofo”.

Pienso en el circuito de la vida; en todas las circunstancias que nos esperan en este tránsito, tanto las buenas como las malas. Unas creadas por nosotros, otras inesperadas y otras, no menos importantes, consecuencia de nuestros actos y además, se añaden las que otras personas nos aportan, para bien o para mal.

Es lo que vulgarmente se podría llamar, vivir. Así, sin más.

Pero esa palabra, vivir, resulta que a pesar de su cortedad, es la que mueve todos los engranajes de nuestro paso por este mundo.

Ya sé que personajes de mucha enjundia ya lo han tratado en infinidad de libros y que yo, pobre de mi, soy un grano de arena sin importancia alguna.

Pero hay algo que quiero resaltar, si se me permite, claro. Estoy absolutamente convencido de que mi paso por este circuito de la vida, ha de ser y procuro que así sea, beneficioso, tanto para mi como para mis semejantes. Me explico: Procurar en todo momento no hacer daño a nadie y tratar a mis semejantes de la misma forma que me gustaría que me trataran a mi.

Es decir, procurar ser buena persona.

Creo yo que si todos hiciéramos ese pequeño esfuerzo, el mundo iría mucho mejor. ¿No opináis lo mismo?

Creo que merece la pena, a la vista de lo que está ocurriendo en este planeta y en nuestra sociedad.

Como habréis comprobado, he escrito este texto con pocas palabras pero con el corazón y os lo dedico.

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La amistad

Imaginad una cuerda (o un cabo en términos marinos) con nudos que resultan muy difíciles de desatar o de deshacer. Esa puede ser una definición de “Amistad“.

Luego está la que la describe la Real Academia de la Lengua:

Amistad – nombre femenino – Relación de afecto, simpatía y confianza que se establece entre personas que no son familia”

 

Pues bien, esa palabra “Amistad” encierra en sí misma una serie de componentes que fácilmente podemos pasar por alto y lo digo, porque en muchísimas ocasiones esos errores los cometemos sin darnos cuenta de que a la otra persona la podemos herir o molestar y sin percibir que hayamos hecho nada malo, cuando la realidad es bien distinta. De ahí la importancia de ser un buen amigo y quiero serlo para quien lo merezca, en mi opinión.

Yo he procurado siempre hacer una distinción creo que razonable. Los llamados eufemísticamente “amigos” que en realidad son conocidos y los que con todos sus atributos los considero mis amigos porque los lazos o nudos que nos unen son bien resistentes y fuertes y aguantan con toda su fuerza las tensiones que puedan surgir y sin que nada se rompa.

¿Estoy equivocado?

No lo sé, os lo dejo a vuestro albedrío.

Un saludo muy cordial.

No soy normal, afortunadamente.

Mariano RajoyLa persona que ilustra esta publicación es el Sr. D. Mariano Rajoy Brey que es el Presidente del Gobierno de España.

Hasta aquí, todo más o menos sabido. Pero… todo tiene un pero.

Hace muy poco, este señor, se permitió el lujo de decir en un mitin o reunión con miembros de su partido, el archiconocido PP y digo archiconocido por su múltiples y variadas circunstancias:

(Vgr. Incumplimientos electorales, desmembración de la Sanidad Pública, la Educación, incremento del paro, subida de impuestos, incremento de la desprotección a los más débiles, creación ficticia del empleo con más trabajos temporales y con un salario basura, corrupción galopante y desvergonzada, financiación ilegal de su partido, según dicen los jueces instructores del caso, etc. etc.)

como digo, este señor se permitió el lujo o desatino de decir más o menos lo siguiente:

“Los seres humanos normales votarán al PP”

¿Qué puedo responder a ese dislate?  Se me han agotado las ideas y sólo me salen improperios o descalificaciones. Las dos no vienen al caso y no debo testimoniar más que aquello que ha dicho este político.

Afortunadamente, no tengo el perfil de “ser humano normal” según dice este individuo y por lo tanto, si nunca voté al PP, menos lo voy a hacer ahora por muchas y variadas razones y entre ellas, porque insisto, no soy normal, afortunadamente.

Pesimismo

Apocalipsis

Apocalipsis

Esta mañana no es especialmente grata para mi.

He estado echando un vistazo a todas las noticias del mundo –como hago cada día a pesar de los consejos de mis amigos y amigas para que no haga eso- y me he sentido muy mal.

Ahora le toca a Siria y no juzgo ni pretendo juzgar ni justificar las tropelías ni asesinatos de esa pobre gente realizadas por sus pobladores.

La política y los políticos y dirigentes del mundo entero, son una lacra para la humanidad y aunque sé y sabemos que la mayoría somos gente de bien, esos pocos nos están amargando la vida y por eso, no tenemos excusa para seguir impávidos ante sus actos desvergonzados, inmorales y disfrazados siempre con palabras y grandilocuentes y mentiras. Con hechos que disfrazan la realidad para ajustarla a sus espurios intereses.

Si lo hacemos -seguir impávidos- nos merecemos que nos hagan lo que sea y más. No obstante, si damos un repaso a la historia, veremos que esos milenios han estado siempre regidos por los mismos principios que los de ahora. La inmoralidad como base y argumento para todo.

Han cambiado los escenarios; los sistemas pero, básicamente, siempre es lo mismo. Inmoralidad, inmoralidad y más inmoralidad.

Como especie, el homo sapiens ha evolucionado de una forma asombrosa pero ha utilizado una gran parte de su escaso cerebro -aunque algunos digan que tenemos mucho- en hacer daño a sus semejantes y de esa espiral vergonzosa de involución, que no de evolución diría yo, no sabe o no quiere salir.

Por eso, aunque me juzguéis excesivo, manifiesto que como especie, el homo sapiens debe desaparecer de la faz de este planeta que hemos llamado Tierra, porque todo lo que toca lo destruye y encima, a los de su propia especie, también.

Beben y beben y vuelven a beber…

Mariano Rajoyhttp://politica.elpais.com/politica/2013/06/04/actualidad/1370371524_500113.html

La solución ha sido escasa ya que sus señorías no deberían poder tomar alcohol en el Congreso ni en el Senado. Ningún tipo de alcohol.

Al parecer se olvidan de que nadie les ha obligado a ser ni diputados ni senadores y si no les gusta que no puedan beber alcohol (cualquier tipo de alcohol) pues se dimite y a trabajar como cualquier ciudadano.

Prebendas, ninguna porque ya tienen bastantes.

Con tener el inmenso honor que les hemos concedido para que administren bien nuestro dinero, legislen bien, cobren un sueldo acorde con su trabajo -cosa que ahora no ocurre-  además de viajar en clase preferente y demás lindezas, ya tienen más que suficiente.

Si a eso le añadimos que no tienen los redaños o valentía de modificar el reglamento del congreso para que los diputados que tienen vivienda en Madrid no puedan cobrar esos 1.800 €, comprenderán perfectamente esa desafección y desprecio que sentimos por ellos la mayoría de los españoles que estamos aguantando recortes, descuentos y atropellos de todo tipo, por mor de tener una patria limpia de deudas; deudas que crearon los dirigentes y otra fauna pero que la estamos pagando los curritos.

Nadie va a la cárcel; nadie devuelve lo robado; se siguen pagando indemnizaciones millonarias a convictos y a banqueros imputados y en este país llamado España -muy pronto, Españistán-; siguen campando con todo el morro, los indeseables y sin que el pueblo llano e inocente de todas esas tropelías, se alce contra ellos.

Más pronto o más tarde llegará ese momento. No sé si lo veré, lo digo por la edad, pero se lo merecen.

Eso lo lo aseguro con absoluta convicción y con todo el desprecio que me merecen.

Addenda: Para que nadie se cree una imagen distorsionada de mi, de ser un santurrón, he de decir que me gusta beber cerveza, buen vino y buenos licores. Por eso mismo, si en los lugares públicos no se puede fumar, en el Congreso de los Diputados y en el Senado tampoco se debería poder consumir ningún tipo de alcohol.